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Mar 26, 2021 344 Innocent Umezuruike Iroaganachi
Encuentro

El Rosario Nunca Falla

??Est?s pasando por tensi?n financiera y deudas? Aqu? est? una soluci?n a todos tus problemas.

Desde la escuela secundaria, cuando le? sobre las quince promesas de la Virgen Mar?a a los que rezan el Santo Rosario, hice todo lo posible por rezar un Rosario todos los d?as. Como estudiante, me promet? que nunca cobrar?a a la gente por prestarles ayuda, especialmente si involucra el uso de mis talentos dados por Dios. Las palabras de gratitud de aquellos que se beneficiaron de mi ayuda me hicieron sentir m?s satisfecho que cualquier forma material de aprecio.

Giro Inesperado

Mientras era estudiante universitario en el Instituto cat?lico de ?frica Occidental (CIWA) en Estudios de Comunicaci?n y Comunicaciones Organizativas, yo esperaba que siempre tendr?a suficiente apoyo financiero de mi familia, porque ten?amos una estaci?n de servicio que vend?a productos petrol?feros. Por supuesto, es un negocio en auge en mi pa?s, Nigeria, as? que nunca anticip? ninguna falta de fondos. Pero cuando entr? en mi ?ltimo a?o como estudiante de pregrado, el gobierno federal marc? los locales de negocios de mi familia y otros edificios para la demolici?n para expandir un camino importante, prometiendo una compensaci?n generosa.

Como resultado de la demolici?n prevista, mi familia tuvo que cerrar el negocio y comprar otro sitio para reubicar la estaci?n de servicio, esperando que los pagos de compensaci?n cubrir?an el pr?stamo y el costo de la reconstrucci?n. Sin embargo, seis a?os despu?s, todav?a no se ha pagado ninguna indemnizaci?n. Esto afect? mi educaci?n, porque no pod?a pagar mis honorarios. Afortunadamente, mis otros hermanos ya hab?an terminado la universidad.

Peso del Estr?s

Dios siendo tan amable, yo ten?a algunos ahorros, lo que me permiti? pagar mis facturas para el ?ltimo a?o de mis estudios de pregrado. Con la expectativa de que pronto se pagar?a la compensaci?n, me inscrib? en un curso de maestr?a de dos a?os, pero esto nunca ocurri?, as? que el negocio familiar no pudo recuperarse. Al final de mi ?ltimo a?o de maestr?a ya hab?a acumulado una deuda de tres mil d?lares, y no podr?a graduarme antes de pagar cada centavo de la deuda.

El estr?s de mi deuda me pesaba f?sicamente, emocionalmente y psicol?gicamente. Me sent? incapaz de pedir ayuda a nadie porque no pod?a soportar el trauma de ser rechazado. Llegu? a beber alcohol y a pasar noches con amigos para evitar los constantes recordatorios de mi penuria que me asedia cuando estaba solo y no intoxicado. Algunos de mis amigos, que estaban sorprendidos por los cambios en mi estilo de vida, me preguntaron qu? estaba pasando, pero me sent? demasiado avergonzado de decirles.

Cuando el estr?s se volvi? insoportable, finalmente confi? en mi moderador de tesis, el profesor Oladejo Faniran, que tambi?n es el jefe de mi departamento, y un sacerdote cat?lico. Despu?s de revelar mis problemas, le ped? que aprobara mi solicitud de aplazamiento, para que pudiera remitirla al registrador de la escuela para su aprobaci?n. Se opuso, pidi?ndome que no renunciara. Me anim? a confiar en Dios, a rezar mi Rosario, a compartir los problemas con otros, y prometi? hablar con algunas personas en mi nombre. Esa noche, en vez de intoxicarme con alcohol como de costumbre, sal? a la oscuridad de la noche para orar el Santo Rosario. Con l?grimas en mis ojos, clam? mi coraz?n a Dios, pidiendo misericordia y ayuda.

El ?ltimo Encuentro

Con solo unas semanas para mi graduaci?n, encontr? el valor de revelar mi situaci?n a cualquiera que se interesara, incluyendo amigos, compa?eros de clase e incluso a mis conocidos de las redes sociales. Incluso los compa?eros estudiantes, que lo escucharon por parte de otros, vinieron a mi ayuda con contribuciones financieras que iban m?s all? de mi imaginaci?n. Para m?, el aspecto m?s milagroso de todo esto fue que nadie me rechaz?. La gente vino a mi rescate de maneras que nunca esperaba. Pude recaudar toda la suma, con dinero para ahorrar.

Anteriormente, siempre hab?a confiado en mi poder de voluntad por excelencia, pero cuando la presi?n se hizo insoportable, me di por vencido y me deprim?. Pero ahora que estoy volviendo a la oraci?n para ayudarme a hacer frente al estr?s, especialmente el Rosario de cada ma?ana, estoy lleno de una confianza tranquilizadora que me impulsa a dar lo mejor de mi? y esperar lo mejor.

Incluso cuando las cosas no salgan como esperaba y deseaba, mi esp?ritu seguir? siendo elevado y en paz. No me siento completo si pasa alg?n d?a sin rezar el Rosario, porque no puedo permitirme perderme las promesas de Jesucristo como se revela a trav?s de Su madre, la Sant?sima Virgen Mar?a. Mi encuentro diario con ?l en su Rosario contin?a contribuyendo significativamente a construir mi confianza en m? mismo, alimentando mis interacciones diarias y situ?ndome en un camino de vida responsable.

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Innocent Umezuruike Iroaganachi

Innocent Umezuruike Iroaganachi works as a media correspondent with SIGNIS (World Catholic Association for Communication). He holds a Bachelor and a Master of Arts degree in Communication Studies and Pastoral Communication from the Catholic Institute of West Africa, in Nigeria. He was an intern at the Shalom Media office in Ireland.

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